Semana 6
Estamos en Coma.
Alguien ha dicho que la coma es un punto que se dejó crecer el cabello.
Aparte de esa gráfica y simpática broma, quizás sea este, la coma, el signo más
recurrente de los escribientes. Por lo regular, cualquier pausa en el ritmo
lleva a que muchas personas, al detener momentáneamente el bolígrafo y
suspender los dedos sobre el teclado, marquen por acto reflejo ese signo, “sin
querer queriendo” (como diría el humorista Roberto Gómez Bolaños); pero con
ello se comete una infinidad de desatinos.
Aclaro que la puntuación, junto con el significado de las palabras,
proporciona un sentido particular a las frases u oraciones. Omitir un signo
determina una idea; marcarlo entraña otra. Entonces, con la intención de
compensar (así sea en pequeñas dosis) la ilimitada y gran generosidad de
ustedes, paso al siguiente comentario: se trata de un uso particular de la coma
(habrá otros, en las próximas semanas).
Cuando en una oración se incluye un dato para precisar alguna
particularidad y este se enmarca entre comas, a eso se le llama “inciso
explicativo”. Si este inciso explicativo se omite (casi siempre solo
mentalmente), la idea de la oración debe permanecer intacta. Ejemplos: 1. El
rector de la Universidad de La Sabana, doctor Obdulio Velásquez Posada,
inauguró el Congreso / 2. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos
Calderón, pronunció un discurso.
Noten que los incisos están subrayados (solo para precisarlos). En estos
casos, siempre deben marcarse las dos comas. Si los incisos (que son datos
aclaratorios, nada más) se suprimen, las oraciones deben conservar su sentido;
eso prueba que las comas (¡las dos!) están correctamente marcadas: 1. El rector
de la Universidad de La Sabana inauguró el Congreso. 2. El presidente de
Colombia pronunció un discurso.
En estas dos últimas oraciones, ya se sabe a quiénes nos referimos. Pero,
si queremos dar el nombre de las personas que ocupan esos cargos, entonces los
incluimos como inciso, en caso de que alguien los ignore. Inclusive puede
cambiarse el inciso (el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto): 1. El
doctor Obdulio Velásquez Posada, rector de la Universidad de La Sabana,
inauguró el Congreso / 2. Juan Manuel Santos Calderón, presidente de Colombia,
pronunció un discurso.
Si se suprimen estos incisos, también la oración conserva el sentido
(aunque dejemos de mencionar el cargo de cada uno): 1. El doctor Obdulio
Velásquez Posada inauguró el Congreso / 2. Juan Manuel Santos Calderón
pronunció un discurso. Y eso puede hacerse porque, en cada caso, uno es el
otro, y el otro es uno. ¿Entendido hasta aquí?
Ahora probemos con dos ejemplos más: 1. El jugador del equipo, Remigio
Moscardón, anotó el gol. / 2. El estudiante de Comunicación, Luis Rodríguez,
organizó la conferencia. Aquí, ya tenemos subrayados los incisos. Ahora vamos a
suprimirlos. Si el sentido en las oraciones es claro, las comas estarán
correctamente marcadas: 1. El jugador del equipo anotó un gol. / 2. El
estudiante de Comunicación organizó la conferencia.
Ahora preguntamos: ¿Acaso solo hay un jugador en el equipo, y este solo
jugador se llama Remigio Moscardón? ¿Acaso solo hay un estudiante de
Comunicación, y este solo estudiante se llama Luis Rodríguez? El sentido común
nos dice que no. Al marcar esas comas así, se está diciendo (de manera
implícita) que solo hay un jugador del equipo y que solo hay un estudiante de
Comunicación. Por tanto, en esos casos se escribe de largo, sin comas: 1. El
jugador del equipo Remigio Moscardón anotó el gol. / 2. El estudiante de
Comunicación Luis Rodríguez organizó la conferencia.
Solución:
A diferencia del doctor Obdulio y del presidente Juan Manuel, en estos dos
últimos casos uno no es el otro, ni otro es uno. Sencillamente, hay más
jugadores en el equipo y más estudiantes en (la Facultad) Comunicación. Todo
esto se arregla cambiando el orden: 1. Remigio Moscardón, jugador del equipo,
anotó el gol / 2. Luis Rodríguez, estudiante de Comunicación, organizó la
conferencia.
Ahora, suprimamos, así sea mentalmente, los incisos para verificar que las
comas han sido marcadas correctamente: 1. Remigio Moscardón anotó el gol / 2.
Luis Rodríguez organizó la conferencia. ¿Entendido?
Siempre:
Si hay un inciso (dato aclaratorio), suprímase mentalmente este para
verificar si la oración conserva el sentido; si no es así, la oración es incorrecta.
Según ese sentido que se busca y para estos casos, se marcan las dos comas o,
definitivamente, no se marca ninguna: marcar una sola coma es matar la oración.
Inciso explicativo
1 1. El presidente del partido conservador, Hernán Andrade, hoy es investigado por casos de corrupción
2. El Presidente de la República de Colombia, Juan Manuel santos, anuncio el inicio del cese al fuego entre gobierno y la guerrilla del ELN.
Cuando el sujeto pasa a ser inciso, y el inciso, sujeto.
1 1. Hernán Andrade, presidente del partido conservador, hoy es investigado por casos de 2. Juan Manuel Santos, presidente de la república de Colombia, anuncio el cese al fuego entre gobierno y la guerrilla del ELN.
3. El decano de la escuela de administración, jose Gaviria, dio inicio al debate sobre la legalización de las drogas.
4 4. El arquero de millonarios, AdrÍan Mosquera, fue expulsado del partido.
Cuando se suprimen incisos
1. El decano de la escuela de administración dio inicio al debate.
2. El arquero de millonarios fue expulsado del partido.
Seguimos
en coma (2)
Muy
pocas personas alcanzan a distinguir entre “Juanito come legumbres a diario
para crecer sano” y “Juanito, come legumbres a diario para crecer sano”. La
diferencia: una coma.
Hace dos semanas tratamos el uso de la coma referente al inciso
explicativo. Con respecto a este asunto, una aclaración: nunca debe separarse
con coma (ni con ningún otro signo) el sujeto del predicado. Si vamos a
escribir que el reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad
donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá, pues debe
escribirse: “El reconocido y premiado médico grecorromano de la universidad
donde se descubrió la vacuna contra la amnesia llegó a Bogotá”. El sujeto es el
ejecutor de la acción (“el reconocido y premiado médico grecorromano de la
universidad donde se descubrió la vacuna contra la amnesia”) y el verbo
(“llegó”) es la acción ejecutada. Jamás debe marcarse signo alguno entre estos,
sin importar la extensión. Podemos escribir: “Carlitos lloraba”, donde el
sujeto es “Carlitos” y el verbo, “lloraba”. Noten: tampoco hay coma entre estos
dos.
Luego de esta aclaración, sigamos (porque “seguimos en coma”). El siguiente
uso de este signo se refiere de manera literal a las palabras con que nombramos
(nominamos) a una persona o a varias, o a seres personificados. Cuando
pretendan definir el concepto “Sol” ante alguien que nunca lo ha visto ni
sentido, se recomienda llevar a esa persona a un lugar donde pueda ver y sentir
el Sol. Por tanto, procederemos de manera similar, no tanto con la grandeza del
Sol, pero sí al menos con algunas lucecitas, que funcionarán como ejemplos.
Cada vez que nos dirigimos a una persona (personas o ser personificado) y
la nombramos, esa palabra se llama vocativo: “Ya que vas a la biblioteca,
Carlos, por favor trae un ejemplar de poemas”. El vocativo es “Carlos”, porque
con esa palabra nos dirigimos a una persona llamada así. Si hubiésemos acudido
a un apodo (cariñoso en este caso), también este sería vocativo. “Gordito, ya
que vas a la biblioteca...”.
Todo vocativo debe separarse del resto de la oración por coma: después, antes
y después o solo antes, dependiendo de dónde lo situemos. “Sabes, Carlitos, que
encontré el archivo”, “Carlitos, sabes que encontré el archivo”, “Sabes que
encontré el archivo, Carlitos”. En todos estos casos, nos dirigimos a Carlitos.
Si él se llamara Juan Carlos Eduardo y quisiéramos usar todo el nombre
compuesto, pues una de las oraciones posibles será “Sabías, Juan Carlos
Eduardo, que encontré el archivo”.
Ese uso de la coma vale también para apodos, alias, cargos, apelativos,
rangos, grados, etc., siempre y cuando le hablemos a alguien, ¡que es distinto
a hablar de alguien! Más ejemplos: “Vamos por acá, señor general, a conocer las instalaciones”, “Repítame, señorita secretaria, dónde puedo
encontrar al abogado”, “Llegó usted, querido amigo, como caído del Cielo”,
“Parece, doctor Suárez, que la junta quedó aplazada hasta mañana”, “Sígame por
este pasillo, Ignacio Arturo, para indicarle cuál es el recorrido”, “Oiga,
López, ¿cuándo es la prueba parcial?”, “¡Cuánto te amo, hijo mío!”, “El
proyecto de ley, señor senador, fue presentado el año pasado”, “¿Tiene horas,
señor?”.
Por supuesto, también es válido este uso cuando nos dirigimos a un grupo de
personas: “Bienvenidos, damas y caballeros, esta noche a la presentación de la
muestra cinematográfica”, “En esta ocasión, respetado público, rogamos que se
guarde silencio”, “Atención, escuadrón”. En el caso de seres personificados, he
aquí más ejemplos: “Vete al patio, Firuláis. Eres un perro tonto”, “¡Misifú,
dejaste pelos en el sofá!”, “Quita las patas sucias del tapete, Nerón” (no se
trata del emperador romano, sino de un perro travieso).
En variados contextos, hay otros usos muy simpáticos, casi emparentados con
la cursilería: “Yo te dije, Pupuchurrito, que fuéramos a clase esta semana”,
“Ayúdame, Duraznito, a redactar el trabajo”, “¡Ay, Gordilín, no se te olvide
traerme los chocolates que tanto me gustan!”, “Sabías, gatico de mi corazón,
que debo exponer el ensayo mañana”, “Dime, galletica mía, si la obra de teatro
resultó fabulosa”.
En el pasado Mundial de Fútbol, en la fiesta patria nacional y en la
instalación del Congreso, fueron muchas las comas que devoraron algunos colegas
periodistas: “¡Gracias, Colombia!”, “¡Ay, patria mía, te llevo en el alma!”,
“Hoy nos reunimos, colombianos, para convocar a la paz”. “Te admiramos,
Selección Colombia”, “En esta ocasión, respetados compatriotas, es necesario
reflexionar”.
Hay otro vocativo que situamos en un orden determinado, según el grado de
nuestras angustias: “Por favor ayúdame, Dios mío”, “Ayúdame, Dios mío, por
favor”, “Dios mío, por favor ayúdame”. Ello sucede sobre todo cuando empiezan
los exámenes finales.
VOCATIVO
1 1. Juliana, ya que vas para
la cocina, tráeme un vaso con agua.
2. Mira, juan esteban Gonzales Rodriguez, tu helado favorito lo venden acá.
2. Mira, juan esteban Gonzales Rodriguez, tu helado favorito lo venden acá.
3. Señor policía,
necesitamos de su ayuda.
4. Oiga, segura, cuando
salimos?
5. Dios mío, ayúdame en
este parcial.
Continuamos
en coma (3)
Cuando
se escribe “Él pinta la botella y ella la tapa”, apenas algunos lectores
precisan si “ella tapa... la botella” o “ella pinta...la tapa”. Para eso sirve
conocer el uso de la coma elíptica.
James David Rodríguez Rubio y Juan Guillermo Cuadrado Bello en el pasado
Mundial de Fútbol (2014) repartían juego de manera muy acertada, a diferencia
de cómo algunos escribientes reparten ahora las comas.
“Después de que el niño practicó con el balón, el año pasado, viajó a
Titiribí” es una oración que presenta confusión porque se ignora qué sucedía el
año pasado: ¿el niño practicó con el balón? o ¿viajó a Titiribí? Cualquier
acudiente regular de los pretextos afirmaría: “Pues se practica con el balón en
Titiribí, y ya”. Por eso, en la cabeza de estos comentaristas casuales quizás
solo se hallen los hexágonos o pentágonos que han dejado marcados los
balonazos.
La solución es sencilla. Si deseamos decir que el niño practicó con el
balón el año pasado, debe suprimirse la coma después de “balón”, y nada más. En
cambio, si la intención consiste en indicar que el infante el año pasado viajó
a Titiribí, pues se suprime la coma después de la palabra “pasado”.
Definitivamente: nunca antes fue tan fácil aprender a marcar comas
correctamente.
Centrémonos ahora en el siguiente uso de la coma, después de tratar (espero
que los recuerden) los casos del inciso explicativo y del vocativo. En esta
oportunidad, la aplicación de este signo consiste en reemplazar verbos o
expresiones verbales; es muy fácil. Y para personas de mente tan abierta, esta
exposición no constituye ningún inconveniente. ¿Cierto?
Se trata de la llamada “coma elíptica”. Como recordarán, el elemento
esencial en una oración es el verbo conjugado con sentido completo. Si este
falta, equivale a que a una persona le falte su cabeza. Sin embargo, ese verbo
o esa acción pueden reemplazarse por una coma, la elíptica. El caso se da sobre
todo cuando hay dos oraciones seguidas y se omite el verbo en la segunda.
Ejemplo sencillo: “Emeregilda practica baloncesto en el colegio y Salustiano,
en el parque”. Hay dos oraciones, unidas por la conjunción “y”; pero en la
segunda se ha suprimido el verbo para no repetir “practica”, y en ese lugar se
marca la coma elíptica, justo después de “Salustiano”. La coma en esa segunda
oración equivale a decir “practica baloncesto”. Miren la oración de nuevo.
La intención, entonces, consiste en evitar la repetición verbal y, al mismo
tiempo, añadirle más fluidez a la expresión. Examinemos más ejemplos, quizás
uno de los recursos más efectivos para comprender cualquier idea: “Balbina
revisó las cifras en la tesis y Eleuterio, el marco teórico”. Por supuesto,
solo puede reemplazarse un verbo si ya se ha mencionado. De buenas a primeras,
resulta absurdo decir. “Eleuterio, el marco teórico”, porque esa expresión
estaría falta de sentido. La coma significa “revisó”, el verbo ya mencionado en
la primera oración.
En una enumeración de oraciones separadas por punto y coma, puede
reemplazarse el verbo varias veces: “El presidente de Colombia es Juan Manuel
Santos Calderón; de México, Enrique Peña Nieto; de España, Mariano Rajoy Brey;
de Chile, Verónica Michelle Bachelet Jeria; de Uruguay, José Alberto Mujica
Cordano; de Francia, François Gérard Georges Hollande, y de Burkina Faso,
Blaise Compaore”. Como notaron, en ese tipo de enumeración, se marca otra coma
antes de la “y”; ello evita confusiones: algún despistado puede suponer que
Holland es presidente tanto de Francia como de Burkina Faso, pero esa comita
adicional nos aparta de los malos entendidos, sobre todo de carácter
diplomático o en el amplio campo de las relaciones internacionales. ¿Habrá
protestas oficiales, de gobierno a gobierno, por una coma equivocadamente
marcada?
Recuerdo los usos de la coma hasta ahora tratados aquí: el inciso
explicativo, el vocativo y este, el de la coma elíptica (que reemplaza el verbo
o la expresión verbal). Hemos tratado tres casos.
Para cerrar esta explicación, tomemos el ejemplo que encabeza este escrito,
el de la botella y la tapa. Si se marca coma después de “ella”, entonces ella
pinta la tapa. Si deseamos afirmar que ella tapa la botella, no se marca coma.
Por tanto, eso de que da igual marcar la coma o no marcarla es comparable a que
da los mismo fijar un semáforo con luz amarilla, o verde, o roja, en una misma
intersección vial y al mismo tiempo en una congestionada ciudad. Después,
muchos se lamentan de tanta estrellada, y se quedan allá, en las estrellas.
Coma elíptica
1 1. Ana le fue bien en el parcial de ingles y María, lo perdió.
2 2. El ministro de defensa se llama Luis Carlos Villegas; el de las tic, David Luna.
El
despertar de la coma (4)
enumeración de elementos
comunes, nunca debe marcarse coma antes ni después de la y.
De nuevo, gracias a todos los lectores por acogerse de manera paciente a la
exposición (muy sucinta) de estos básicos usos de la coma. Luego de este,
vendrán otros textos con temas diversos; pero, a petición de muchas personas,
hemos tratado de satisfacer las demandas de mayor urgencia en la escritura. Y
el uso de la coma es una de estas.
Recordamos los casos que ya hemos tratado: inciso explicativo, vocativo y
coma elíptica (la que reemplaza una expresión verbal). En esta oportunidad, nos
centraremos quizás en el uso más fácil para casi todos los escribientes: la
enumeración de elementos que comparten características. Ejemplo: “Luis,
Rodrigo, Salomón, Pedro y Jaime llegaron muy puntuales a la reunión navideña”.
Atención: ni antes ni después de la y se marca coma (por supuesto, tampoco
entre “Jaime” y “llegaron”, porque quedarían separados sujeto y predicado, un
error garrafal).
Aparte de los nombres propios, también es posible separar con comas otro
tipo de elementos, como adjetivos, verbos o sustantivos comunes, entre otros.
Más ejemplos: “En la profundidad del espacio, se confundían las gamas azules,
rojas, amarillas, violetas, verdes y naranjas del arco iris”; “el esforzado
atleta corría, saltaba, trotaba y se empinaba con absoluta entrega por el
deporte”; “sobre el escritorio se apreciaban libros, bolígrafos, libretas,
marcadores, frascos de tinta, fotocopias, varios periódicos y folletos de
editoriales extranjeras”. Otra vez: sin coma antes ni después de la y.
La fórmula también es aplicable para oraciones muy cortas, que cuenten con
sujeto y predicado. Por supuesto, cada una debe compartir semejanzas: “Jorge
Enrique se encargaba de recoger los alimentos a tiempo, Cristina tomaba nota de
los pagos pendientes, Guillermo ordenaba con detalle los muebles, Clemencia
disponía la mesa de manera elegante, Rosario preparaba los más exquisitos
platos y Gloria sonreía mientras los observaba”. Tampoco se marca coma antes ni
después de la y.
A veces, la premura por tomar nota o digitar las palabras nos lleva a
continuar con el mismo ritmo de la marcación enumerativa, y de ahí surge el
error de que una coma entrometida quiera irse pegadita a la y. Concentraditos.
Casos
especiales
A este respecto y debido la reiteración de que nunca debe marcarse coma
antes ni después de la y en una enumeración, es frecuente la pregunta de si
existe un uso donde se marque coma antes o después de la y. La respuesta es sí
(ya lo vieron en el párrafo anterior). Y la cantidad de posibilidades son
proporcionales al número de combinaciones entre las palabras de nuestra lengua
(ver la Biblioteca de Babel, del escritor argentino Jorge Luis Borges).
Citaré un ejemplo sin marcar la coma correspondiente. Cada uno de ustedes,
estoy seguro, sabrá dónde debe marcarse. Leamos muy despacio: “En las
profundidades del océano nadan constantemente los delfines, los pulpos, las
rayas, las medusas, los tiburones y las ballenas y las cebras, los elefantes,
los leones, las jirafas y los búfalos deambulan por las llanuras africanas”.
Sí: la coma se marca justo después de “ballenas”. Por supuesto, este es un
ejemplo rebuscado, pero permite evidenciar la confusión que surge en una
lectura continua entre dos grupos de elementos (en este caso, animales marinos
y terrestres).
En otros casos (que ya hemos tratado), también puede marcarse coma antes o
después de la letra y. Ejemplo: “El autor de aquella mentira, y todos lo
sabían, fue el sujeto sentado al extremo de la mesa”. La parte subrayada de la
oración es solo un inciso explicativo, pero empieza por y. Al suprimirse este,
la oración no cambia de sentido: “El autor de aquella mentira fue el sujeto
sentado al extremo de la mesa”. ¿Fácil? ¡Claro que sí!
En otros momentos, la coma va después de la y: “Pacho se entrenaba muy
temprano en la mañana y, sin causar ningún ruido, salía después para dirigirse
a la universidad”. Otra vez estamos aplicando el caso del inciso explicativo;
suprimámoslo: “Pacho se entrenaba muy temprano y salía después para dirigirse a
la universidad”.
En estos dos últimos ejemplos, resulta de alguna manera coincidente que la
y aparezca cerca de la coma, pero no es la y el motivo para marcarla, sino la
presencia del inciso explicativo. Por tanto, hasta aquí el uso de la coma,
condición de la cual empezamos a despertar. Muchas gracias por estas
significativas marcaciones.
La Enumeración De Elementos(coma antes y después de la Y)
1.
Juan, pedro y Ana, acercarse a rectoría.
2.
Fui a Zara a buscar una camisa, pero solo encontré, roja,
amarilla, rosada, verde y blanca.
3.
Pedro es el
encargado del sonido, Laura de la logística y Sandra la encargada de la
seguridad.
CASOS ESPECIALES(Y)
1. juan
entrenaba tennis todos los días y, después se dirigía a entrenar fútbol en el
estadio de la ciudad.
2. El le
mintió a sus padres, ellos sospechaban, al final simón confeso que les había
mentido.
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